viernes, 20 de marzo de 2009

Sorteados los grupos en Champions League

El FC Barcelona-Bayern Múnich y Liverpool-Chelsea serán los duelos más destacados de los cuartos de final de la Liga de Campeones. El defensor del título, el Manchester United, consiguió evitar al resto de equipos de su país y tendrá que adversario al campeón portugués, el Oporto, mientras que Villarreal y Arsenal se verán las caras en el otro emparejamiento de esta fase


Villareal-Arsenal

El capricho del azar ha querido que el Villarreal se reencuentre con su pasado en la Liga de Campeones. En la temporada 2005-06, los amarillos cayeron en semifinales ante el Arsenal en su primera participación en la máxima competición continental. Fue una despedida amarga, con un penalti fallado por Juan Román Riquelme en los minutos finales que hubiese llevado el partido a la prórroga tras la derrota por 1-0 ante los 'Gunners' en Londres.
Ahora, casi tres años después, el Villarreal tendrá la oportunidad de tomarse la revancha de aquella noche en El Madrigal que podía haber cambiado para siempre la historia de un equipo modesto que ha encontrado la manera de codearse con los grandes sin temblar.
Al revés que entonces, la ida se disputará en feudo amarillo, por lo que será muy importante no encajar goles para encarar la vuelta con las opciones intactas. De ello se encargará Diego López, un guardameta que ha alcanzado esta temporada la madurez definitiva que le ha valido ser convocado por primera vez con la selección española. En la meta contraria estará otro español, Manuel Almunia, tan indiscutible para Wenger como Cesc Fábregas, que podrá jugar una vez recuperado de la lesión que le ha tenido apartado de los terrenos de juego en los últimos meses

Barcelona-Bayern

De todos los rivales que le podían tocar al Barcelona, el Bayern es uno de los rivales con los que los azulgrana cuentan con peores precedentes. Sólo dos veces el conjunto catalán se ha enfrentado con el gigante de Múnich en la Champions. Fue en la temporada 98-99 y el balance no pudo ser más negativo: dos partidos, dos derrotas. Además, los alemanes fueron los últimos verdugos del Barcelona de Cruyff en la Copa de la UEFA. En total, cuatro enfrentamientos y ninguna victoria. Una maldición que los de Guardiola deberán superar para seguir soñando con la 'orejona'.
Tras una época gloriosa con Johan Cruyff al mando, el Barcelona estaba firmando una temporada para el olvido con el holandés aún en el banquillo. Las esperanzas de salvar el año estaban depositadas en una UEFA en la que el Bayern se cruzó en semifinales. Con un equipo plagado de canteranos, los azulgrana lograron un meritorio 2-2 en Múnich y se preparaban para cerrar la eliminatoria en el Camp Nou. Sin embargo, el Bayern sorprendió y De la Peña maquilló un partido que terminó con un doloroso 1-2. Fue la última temporada de Cruyff en el banquillo culé.
No le fueron mejor las cosas al Barça cuando se cruzaron en la Champions. Era la segunda temporada de Louis Van Gaal en el Barça. El equipo, con la llegada de Kluivert, los hermanos De Boer, Cocu y compañía era para soñar con algo grande. Pero el sorteo de la fase de grupos emparejó al equipo azulgrana con los dos pasados finalistas, Manchester United y Bayern de Múnich. Los alemanes dejaron sin opción de continuar a los de Van Gaal tras vencerles por la mínima en Múnich (1-0) y volver a sorprender en el Camp Nou (1-2).

Manchester United-Porto

El Oporto convirtió el sueño del Manchester United en pesadilla en los octavos de esa temporada 2003-04. Un tanto de Costinha en el último suspiro en Old Trafford acabó con los 'red devils' y provocó la irrupción de los 'dragoes' en cuartos de final. La diana de El 'Ministro' y la dirección desde la banda de Mourinho no se olvidan en Manchester.
Un tanto de Scholes, que colocó el 1-0 en el marcador, le servía al United para seguir vivo, haciendo valer el 2-1 en contra cosechado en Portugal. Pero, el Manchester no contaba con el destino, que le guardó un final dramático. Una falta botada al área creó dudas en Howard, meta del United, que no agarró el cuero, que quedó muerto en pleno peligro. Fue el momento de Costinha, que llevó el balón a las redes y pisoteó el futuro local. El Oporto estaba en cuartos.
Ese osado equipo luso acabó ganando la Copa de Europa. El Oporto de Mourinho, que un año antes había hecho suya la segunda máxima competición continental, no sólo sorprendió al Manchester. 'Mou' creó un rodillo con muy pocas lagunas con Deco a los mandos que se convirtió en el rey continental.
Pocos campeones de Europa quedan ya en la plantilla actual de un Oporto que se reinventó tras ese éxito y que tuvo que aceptar el adiós de sus piezas triunfadoras. Costinha aguantó, y un año después se marchó al Atleti y fracasó. El 'Ministro' perdió su peso, pero siempre le quedará la orden que ejecutó en Old Trafford.

Liverpool-Chelsea

Todo arrancó allá por el curso 2004-05, la temporada en la que el Liverpool conquistó Europa haciendo realidad lo imposible. Fue la final de Estambul, la de la remontada del milagro, ese partido que le ganó el Liverpool al Milan en penaltis después de marcharse a vestuarios perdiendo 0-3.
Días antes de ese último paso, los 'reds' acabaron con el Chelsea en semifinales. Un gol de Luis García, que sigue sembrando dudas por su legalidad, desniveló la balanza del lado del Liverpool. Benítez y su pizarra se cargaron a un Chelsea que era favorito.
0-0 en Stamford Bridge y 1-0 en Anfield. Como Luis García comentó años después, ese gol lo marcó el templo del 'Pool'. Anfield decidió que ese tanto, entre dudas, había superado la línea de gol. Quedará para la historia.
La temporada siguiente, hablamos de la 2005-06, Liverpool y Chelsea se despidieron de la competición en octavos, pero se cruzaron en la fase de grupos por 'invención' de la UEFA. Los de Benítez, actuales campeones consiguieron una invitación, y contaron como 'neutrales' en el sorteo. 0-0 acabaron los dos partidos. Un año después, les esperaba otro combate en semifinales.
Curso 2006-07. Liverpool y Chelsea retrocedieron en el tiempo para cruzarse, dos años después, justo antes de la final. La partida de ajedrez volvió a llevársela Benítez. Un tanto de Joe Cole en la ida otorgó una mínima ventaja a los 'blues', que desapareció en Anfield gracias a una jugada de estrategia que finalizó Agger. El choque, de nuevo, se marchó a los once metros. El jaque mate del Liverpool lo realizó Pepe Reina, sublime en la falsa lotería. El destino en las tandas no sólo lo marca la suerte.
La temporada pasada la Champions se empeñó en contar con otro cara a cara entre estos dos gigantes ingleses. El combate, eso sí, cambió de lado y se lo llevó un Chelsea que, después, resbaló en la gran final. El Liverpool ganaba 1-0 en Anfield y, suspiros antes del final de ese choque de ida, Riise, en su portería, hizo el 1-1. Así acabó el encuentro en Londres, y tras una prórroga sublime, el Chelsea gritó su victoria.

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